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Conferencia La Experiencia de Sor Rosalí Rendú y Federico Ozanam

conferencia manuel florez

TEXTO PARA UNA ACTUALIZACIÓN DEL CARISMA VICENTINO EN LA SOCIEDAD SAN VICENTE DE PAÚL
LA EXPERIENCIA DE FEDERICO OZANAM Y SOR ROSALIA RENDÚ

Para la familia vicentina el carisma nace con San Vicente de Paúl en 1581 pero se materializa en 1617. Para nuestra Sociedad de San Vicente de Paúl este carisma nace con la primera conferencia que en 1833 se creó en Paris.

Las fotos y la crónicas del encuentro en el siguiente enlace:
https://congregaciondelamision.blogspot.com.co/2017/07/seminario-de-estudios-del-carisma-cevco_19.html

Todo se dio cuando Emanuel Bailly, profesor y primer presidente resuelve enviar a los primeros socios donde Sor Rosalia Rendu para que los inicie en el conocimiento de los pobres, ella una hija de la caridad maneja en Paris una casa de caridad auspiciada por el gobierno en el barrio más pobre y conflictivo de su época en la capital de Francia, el barrio de Mauffetan.

Federico Ozanam uno de los seis jóvenes que se unieron al profesor Bailly para enfrentar la defensa de la Iglesia atacada en las conferencias de historia resuelve que dicha defensa se debe hacer siguiendo el mandato evangélico de ir a los pobres, pues son ellos el reflejo vivo de cristo.

Estamos hablando de Paris en Francia durante el año 1833, pero debemos recordar que en 1789 se presentó la revolución Francesa cuando el pueblo no aguanto más la tiranía, los impuestos, la escasez, el desplazamiento y se revela contra la monarquía derrocando al rey Luis XVI y a la reina María Antonieta que con su mala administración crearon la crisis financiera, política y social.

Vino después la convención que salvo a Francia de la invasión extranjera surge Napoleón Bonaparte, quien es coronado como emperador, recogió las conquistas sociales de la revolución y emprendió campañas militares por toda Europa, basado en el lema, igualdad, fraternidad y libertad, en 1815 dio a Francia una constitución que aún perdura en muchos apartes y todavía es la base del derecho en gran parte de Europa, los concordatos con la santa sede las instituciones de enseñanza estatales, todo fue ideado y llevado a la práctica por él, en cierta medida marco el posterior desarrollo europeo.

Hasta ese momento había habido una estrecha relación entre la iglesia y el estado, con la revolución se dio la ruptura que traería consecuencias en el plano político, religioso, filosófico y social. La iglesia pierde las prerrogativas que tenía, pero al irse recuperando la religión católica no es la oficial, pero si la de las mayorías.
La Iglesia y el estado se siguen apoyando mutuamente, los obispos son elegidos entre la nobleza y aumenta el presupuesto para el culto, tenemos un dato de 1829 las ordenaciones sacerdotales que no habían pasado de 500 durante el año en tiempos del imperio, alcanza 2.357, por lo tanto, se multiplican las parroquias sobre todo en el mundo rural, podemos mencionar de esta época Santo Cura de Ars.

El periodo de 1786 cuando nace Sor Rosalía hasta 1856 cuando muere es el marco cronológico en que me voy a ocupar, pues en este lapso de tiempo está comprendida toda la vida terrenal de Federico Ozanam, quien nació en 1813, 27 años después de Sor Rosalía y muere en 1853, tres años antes que ella.

FEDERICO OZANAM:

Nació en Milán su padre Juan Antonio Ozanam había sido oficial del ejército de Napoleón y médico. María Nantas hija de negociantes Lyoneses fue su señora madre.
Federico fue el quinto de catorce hijos que hubo en el matrimonio, pero solo llegaron a la edad adulta Alfonso que fue ordenado sacerdote, Carlos que fue médico como su padre y Federico de quien nos estamos ocupando.

Elizabeth la hermana que lo ayudo a criar murió en 1820 a los 20 años de edad.

En 1815 la familia abandona Milán y regresan a Lyon donde se establecen, allí asiste al colegio real que tiene como director espiritual a la Abate Noire quien le ayuda afianzar las enseñanzas cristianas del hogar.

En 1826 hace su primera comunión y regala a sus padres un libro de poesías a cada uno demostrándoles no solo su talento literario sino su amor filial.

En 1830 inicia a escribir la historia de las religiones y en 1831 viaja a Paris para estudiar en la Sorbona. Se encuentra con una ciudad inimaginada por el desorden, la pobreza, la falta de trabajo, de vivienda, la escasez de escuela y hospitales son los efectos de la revolución industrial que han generado el desplazamiento del campo a la ciudad y pasa de un ambiente familiar en Lyon a una ciudad abierta a libertinaje como Paris que los confunden y lo preocupan.

Su padre le ha pedido que estudie derecho, pero su verdadero deseo son las letras, asume pues los dos cursos y esta experiencia estudiantil lo enfrenta a una realidad social, totalmente nueva para él.

La Universidad ofrece a los estudiantes conferencias de historia, política, religión, derecho y en ellas los estudiantes intercambian conocimientos y opiniones, Ozanam con su espíritu inquieto asiste a varias de ellas, pero cuando ofrecen charlas sobre historia de la iglesia, se presenta y encuentra un grupo de compañeros que son atacados por pertenecer a la iglesia que es acusada de haber abandonado sus ideales y haberse entregado solamente a manejar los bienes materiales y propiciar una gran vida a sus directores, los sacerdotes y obispos.

Estos ataques les llegan al corazón del pequeño grupo de estudiantes ellos son: cuatro de derecho Francisco Lallier, Pablo Lamache, Augusto Le Taillendier y Federico Ozanam y dos estudiantes de medicina que son: Julio Devaux, Felix Clave, su reacción fue inmediata, acuden al profesos Emmanuel Bailly quien los acoge y deciden organizarse para hacer frente a los ataques con respuestas contundentes, en un principio quieren mantenerse como un grupo cerrado y optan por dar respuesta desde el evangelio como católicos convencidos de su fe, hacen su primer reunión el martes 23 de abril de 1833 en la oficina de la tribuna católica, periódico cuyo propietario y director era Emmanuel Bailly.

El señor Bailly había sido alumno de los padres vicentinos y conocía bien la vida de San Vicente de Paúl, era casado con la señora Sidonie Vraget de Sursy con quien tuvo seis hijos, dos de ellos religiosos ascensionistas, la señora Sidonie era voluntaria de las damas de la caridad.

En la primera reunión deciden dar cabida a otros estudiantes y abren así la naciente Sociedad para todo el mundo.

El señor Bailly los envía donde Sor Rosalía para que reciban instrucciones de cómo hacer la caridad, estaba completamente seguro que no había en el momento un mejor lugar y una mejor persona para atenderlos.

Volviendo a Ozanam en esta época de confusión aparece un oasis para su bienestar y es que en la iglesia de San Esteban del Monte donde asiste a sus prácticas religiosas se encuentra con el sabio Andrés María Ampere, el patriarca de las matemáticas, profundamente religioso y famoso por sus descubrimientos sobre los fenómenos electromagnéticos y electrodinámicos que lo destacan como uno de los grandes físicos de su tiempo. Sabe la situación que vive Ozanam en la pensión donde reside y lo lleva para su casa, en el cuarto que ha dejado su hijo J.J Ampere quien ha viajado a estudiar Alemania. Comparten ahí la vida diaria.

Continúa sus estudios y en 1834 obtiene su licenciatura en derecho para darle gusto a su padre y continua sus estudios en letras y en 1835 obtiene su licenciatura, al año siguiente, obtiene su doctorado en derecho.

Ozanam poseía ocho idiomas francés, italiano, inglés, español, alemán, latín, griego y hebreo.

En su tesis sobre Dante y la filosofía del siglo XIII recita de memoria en Italiano trozos de la divina comedia, lo que hace memorable en su tiempo el discurso de grado, porque destaca, como Dante es un defensor de la fe y destaca que la divina comedia, constituye un poema admirable de la expiación y la redención que al mismo tiempo compendian toda la filosofía de su tiempo.

En 1836 después de obtener su doctorado viaja a Lyon donde se instala ejerce la abogacía que no satisface sus ansias de apostolado funda conferencia vicentinas en Lyon y dice en carta a un amigo: “No hay causa alguna por buena que sea, en la cual no existan culpas reciprocas”.

Su formación intelectual acompañada de una sólida formación católica lo llevan a desempeñarse rectamente en una época en que los intelectuales mantienen una línea dura contra la iglesia, influidos por las doctrinas sociales de izquierda, alimentados por partidos políticos seguidores de la revolución francesa, con los escritos de Lemenais, y el conde de Sain Simón.

En mayo de 1837 muere su padre a la edad de 64 años y en 1839 muere su madre a los 58 años.

Hay un anécdota de esta pareja, debido a los quebrantos de salud se habían prometido mutuamente no asistir a familias que vivieran en edificios superiores a cuatro pisos, un día la señora Ozanam visito a una familia donde había un enfermo en un sexto piso y cuál fue su sorpresa que estando allí tocaron la puerta y era su esposo quien venía a visitar la familia. Más adelante ocurrió lo inesperado, el señor Ozanam se cae en unas escalas cuando acudía a visitar otro enfermo y a consecuencia de ello fue su muerte.

En 1840 da un curso de derecho comercial en la ciudad de Lyon, son 47 clases, el derecho comercial lo trata desde el código de comercio, trascendiendo los límites del derecho mercantil, expone su filosofía social para los comerciantes e industriales para ozanam el derecho es una rama de la filosofía, busca cristianizar las normas económicas, anhela la organización del trabajo mediante la sanción de leyes obreras que aplicadas impidan la esclavitud y la miseria del proletariado, al tiempo que hace estos planteamientos, es nombrado profesor en la Sorbona y regresa a Paris.

En 1841 contrae matrimonio con Amelia Sulacroix, su hermano Alfonso celebra la ceremonia Ozanam tiene 28 años y Amelia 20 años, en 1845 nace su hija María Josefina, en 1846 viaja a Roma y es recibido por el papa Pio IX, tuvo tres audiencias privadas y pudo discutir sobre la situación que vive Francia y pide al santo padre oraciones para que mis compatriotas vuelvan hacia el catolicismo y al amor por la santa sede, el papa le dice que hará todo lo posible, para sesén las divergencias existentes con Roma y le agrega, “se hace tanto bien en Francia y hay tanta caridad en vuestras conferencias que todas mis esperanzas están puestas en la juventud Francesa, porque la religión es la flor más bella que puede germinar en la tierra de San Luis y de Santa Juana de Arco”.

Después de esta visita comienza una nueva trascendental etapa en la vida de Ozanam, por una parte va viendo la posibilidad de una democracia cristiana como respuesta al malestar social que se vive y por otra parte, la intensa actividad intelectual desarrollada y el celo ardiente que pone en sus trabajos y obras de caridad, van minando su organismo y en 1846 cae gravemente enfermo de una fiebre perniciosa.

En 1848 la revolución se acentúa en Paris con la segunda república y en compañía de la Lacordaire y Maret fundan un periódico cotidiano, La Nueva Era y en su primer número dice: “Todo el mundo ve en la actualidad que hay en Francia dos fuerzas poderosas Jesucristo y el pueblo”, si estas fuerzas se dividen estamos perdidos y se entienden todo será salvado, de esta manera, la nueva era levanta la bandera de Dios y la libertad. 50.000 ejemplares son repartidos en el mes de marzo por toda Francia y todo el Clero joven como gran número de católicos respalda el llamado de Ozanam. Se proclaman elecciones para la asamblea nacional constituyente, Ozanam es propuesto para representante de Paris, pero rechaza su candidatura, sus amigos de Lyon los postulan a última hora como representante por el diputado del Ródano, acepta con el programa de los demócratas cristiano obtiene 16 votos que no son suficientes para su elección, se alegra del fracaso, pues no se siente con actitudes de tribuno ni de orador parlamentario, desgraciadamente aquel idilio del cristianismo con la democracia cristiana será destruido por culpa de los extremismos políticos que fomentaban el odio de clases.

Federico Ozanam en compañía de León Cournet también vicentino van donde monseñor Affre y le piden su medición para que cese esa cruel guerra civil y lo instan que se dirija al palacio borbón, los insurgente son una banda de forajidos que nada respetan, monseñor le dice a Ozanam y a Cournet que lo dejen solo, pues no quiere presentarse ante los obreros con personas vestidas de uniforme (ellos dos hacen parte de la guardia de voluntarios), se desata una balacera y monseñor es herido de muerte, es recogido y llevado a su casa donde fallece al amanecer del día siguiente.

Recae en su enfermedad, le recomiendan un mejor clima y viaja con su esposa por el mediterráneo, por Francia e Italia, le acompaña su hermano Alfonso y su familia, en el puerto de Marsella el 8 de septiembre día de la natividad de la virgen María a las 7:00 p.m. entrega su alma al creador.
Ozanam fue beatificado por Juan Pablo II en París el 22 de agosto de 1997.
Amelia murió 41 años después en septiembre de 1894.
Su hija María Josefina murió en Paris en 1912, se había casado Laurent Laporte y tuvo un hijo al que puso por nombre Federico.

SOR ROSALIA RENDÚ

En 1786 nació en Confort una localidad de Savoie su padre Juan Antonio Rendú, era labrador y su madre María Ana Laracine, ama de casa.

Cuando nació le pusieron el nombre de Juana María y fue su padrino el padre Emercy, amigo de la familia en particular de su abuelo materno. En 1788 nace su hermana María Claudina, en 1793 Antonieta, en 1796 muere su padre y a los pocos días nace su última hermana Juana Francisca, que muere dos meses después.

Imaginémonos por un momento a una señora viuda con tres niñas de 10, 7 y 3 años en un país viviendo en pleno la revolución, donde se había prohibido ser cristiano, pero esta señora Rendú prudente de piedad ejemplar era modelo en su parroquia, pues enseñaba el catecismo auxiliaba a los enfermos y albergaba a los sacerdotes que vivían en forma clandestina, exponiéndose a graves sanciones incluso hasta la muerte, la casa iba tomando un aire de santuario, la gente acudía con aspecto de seriedad y devoción, el obispo la visitaba frecuentemente y celebraba la eucaristía, el párroco aprovechaba las horas que pasaba en aquella casa, para ir instruyendo a Juana María sobre el misterio de la presencia de Cristo en la Eucaristía y es así como en forma clandestina hace su primera comunión.

A 40 km de Confort queda el pueblo de Gex donde había un convento de hermanas ursulinas y María Ana resuelve encomendarles a ellas la educación de Juana María, allí pasa dos años y regresa a Confort donde estaba su hogar, pero llega con un plan que le dará sentido a su vida, resulta que en Gex en una de las visitas de su señora madre acude al hospital y queda impresionada al conocer el sufrimiento de aquellos ancianos pero más aun de ver aquellas almas compasivas que habían consagrado su vida entera al servicio de los pobres, enfermos y abandonados.

Continúa su vida en familia pero su corazón no deja de pensar en aquel hospital y un día dice a su mama que quiere volver a Gex para en el hospital aprender a curar los enfermos una cosa que siempre es útil en la vida.

Partió pues con una de sus amigas, pues las dos tenían el mismo deseo secreto de consagrar a Dios su porvenir.
Un día la señorita Jacquinet su amiga vino anunciarle que dentro de poco se iria a Paris con las hijas de la Caridad “Te marchas tú, me voy contigo” le digieren que era muy joven pero no se ha tenia a razones la madre preocupada, acude al abuelo, el abuelo acude al padre Emery que vive en Paris y este le dice que velara por ella, que las hijas de la caridad han reconstruido la casa y que le quedaba fácil seguir a la novicia, el abuelo dio su consentimiento y salieron las dos amigas para Paris en mayo de 1802.

En diciembre del mismo año un decreto de Napoleón restablece oficialmente a las hijas de la caridad y les asigna como casa madre un inmueble en la calle Vieux- Colombiere dedicada anteriormente a un auspicio de niños huérfanos cerca de la parroquia de San Sulpicio.

Empieza su vida en el seminario, le dan el hábito de las hijas de la caridad sin la corneta, pues había sido prohibida por la ley revolucionaria, se adapta al nuevo régimen de vida, el padre Emery vive pendiente de su proceso de formación en caridad, humildad y sencillez.

Juana María era de frágil salud, consultaron al médico y este aconsejo un cambio de aire, la enviaron no muy lejos de ahí dentro del mismo Paris, en la calle de Francs Bourguis Marcel en el barrio Mouffetard se dice que quien influyo en el traslado fue el mismo señor Emery es precisamente lo que usted necesita, allí podrá ser sirvienta de todos aquellos pobres.

Allí en el barrio fue donde tomo el nombre de Sor Rosalía, la casa era una oficina de caridad o casa de socorro, llamaban de esta manera los establecimiento caritativos creados por el gobierno del consulado para distribuir socorros entre los necesitados del barrio la administración estaba encomendada a administradores civiles que actuaban a nombre del estado o en nombre de la comunidad, pero toda la vida estaba confiada a las religiosas, eran ellas las que atendían a los enfermos, les distribuían las limosnas y las medicinas, dirigían las escuelas, pues les tenían toda la confianza en aquellos tiempos turbulentos.

En la comunidad tuvieron necesidad de una superiora para la obra de la pequeña mansión y escogieron a Sor Tardí quien dirigía a Mouffetard como había que buscarle sustituta la elección recayó sobre Sor Rosalía que solo tenía 28 años y duro allí hasta su muerte 41 años después.

Referir estos años no es imposible pero si ocuparíamos cientos de folios describiendo una tarea inagotable de amor a Dios desde los principios vicentinos.
Conocemos la situación sociopolítica y religiosa que se vive en Paris, se presentan en la Sorbona las conferencias de historia que hablábamos ahora cuando repasábamos la vida de Ozanam y estos ecos llegan a Sor Rosalía pues ella muy inquieta se entera de lo que los jóvenes pretenden con el envió que le hizo el señor Bailly le hace y la involucra en un trabajo determinante para nuestra Sociedad San Vicente de Paúl.

El barrio latino donde discurre el ajetreo de los estudiantes no está lejos de barrio Mouffetard donde ella se desempeña.
El Vizconde de Melun fue uno de los primeros jóvenes que acudieron a ella enviados por el señor Bailly dice: “Que los recibió muy bien, casi tan bien, como si hubiera sido uno de sus pobres”,…Ella más tarde confeso con una sonrisa maliciosa que había preguntado al ver aquel joven tan apuesto sino seria también uno de esos apóstoles aficionados a los que atraía a su casa más la curiosidad que la caridad.

El joven Vizconde se sintió ganado para la obra de caridad y cuando Sor Rosalía le dio a leer la vida de San Vicente fue para él una verdadera revelación.
Se dice que desde 1833 hasta la muerte de Sor Rosalía en 1856 no paso una sola semana sin que el joven Vizconde se dirigiera a buscar los consejos de la religiosa para visitar a los pobres además contaba con el beneficio de las ayudas materiales que la hermana le proporcionaba para ayudar a sus beneficiados, en estas charlas la hermana le transmite las enseñanzas de San Vicente de Paúl “Los pobres son otro Jesucristo” “Son nuestros señores y nuestro amos” “Son los predilectos de Dios”, este Vizconde pronto fue llamado para hacer parte del consejo general y transmite todo este conocimiento a sus consocios.

Llega la revolución de la que podemos contar algunas anécdotas:

1. Se acusa a Sor Rosalía de esconder en su convento a revolucionarios y se expide una orden de captura contra ella, pero los policías locales advierten que esta detención haría que se sublevara el barrio Mouffetan, entonces el jefe de policía fue personalmente a comunicarle a Sor Rosalía y ella replicó: “soy hija de la caridad, no tengo bandera, vengo ayudar a los necesitados donde quiera que los encuentre, trato de hacer el bien, sin juzgarlos y se lo aseguro si usted mismo fuera perseguido y me pidiera ayuda no se la negaría”, el prefecto de policía dio por terminado el asunto y se fue.

2. Nos cuenta el Vizconde de Melun que durante esta misma revolución un oficial busco refugio en la casa de las hermanas, llego a la puerta perseguido por los revolucionarios, Sor Rosalía los detuvo en la puerta gritando: “Aquí no se mata, por mi abnegación durante 50 años, por todo lo que hecho por vosotros, por vuestras mujeres, por vuestros hijos, os pido la vida de este hombre”, el oficial se salvó.

Hay innumerables anécdotas para contar pero dejemos ahí. El 27 de febrero de 1852 se le concedió el premio de la legión de honor, el 18 de marzo de 1854 el emperador Napoleón III y la emperatriz Eugenia, fueron a visitarla, dicen que era larga la cola diario de los que querían entrar al recibidor para solicitarle consejos y ayudas.

Murió el 7 de febrero de 1856, se dice que su madre había fallecido 3 días antes, pero esta noticia no le llego a Sor Rosalía.
El entierro fue un acto multitudinario, donde los ricos y los pobres manifestaron su sentimiento de agradecimiento. Fue enterrada en el cementerio de Monparnase en la cripta de las hijas de la caridad, unos meses después le trasladaron a una tumba especial donde se encuentra hoy, con una inscripción que dice: “A sor Rosalía sus amigos agradecidos, los pobres y ricos”.

El 9 de noviembre de 2003 en la plaza de San Pedro su santidad Juan Pablo II beatifico a Sor Rosalia Rendú.

MANUEL JOSE FLÓREZ GARCES
SSVP COLOMBIA

Plenaria:

El conferencista se centró ante todo en la biografía de Federico Ozanam y de Rosalía Rendú y la forma cómo nació la SSVP. “Para la familia vicentina el carisma nace con San Vicente de Paúl en 1581 pero se materializa en 1617. Para nuestra Sociedad de San Vicente de Paúl este carisma nace con la primera conferencia que en 1833 se creó en Paris”.

Estos dos personajes han florecido en la Iglesia y nos muestran una manera de realizar el carisma por los laicos y religiosos en un determinado momento histórico; dando respuesta a las realidades de pobreza que surgen en cada época.

El P. Fenelón hizo la propuesta de trabajo para después del Coffee break con base en las siguientes preguntas:
1. ¿Qué más sabemos de estos dos fundadores y que podrían ser ejemplo para nosotros?
2. ¿Cuáles son las posibles causas del decaimiento de algunos grupos laicales vicentinos?
3. ¿Cómo relanzar la experiencia del carisma en los grupos laicales vicentinos?

1. Con respecto a la primera pregunta se dijo lo siguiente:

• Federico era un hombre estudiado, entregado a su familia y a la caridad y desde su intelectualidad aprendió a servir. Tenía la capacidad de saber reconocer cuando se equivocaba. Su trabajo era defender a los pobres. Consagró su familia a Dios. Era un hombre muy humilde y de oración. Tuvo a su favor la influencia de formación que recibió en la Sorbona, así como la audacia de una nueva manera de impulsar el carisma entre sus amigos.
• Rosalía era una mujer valiente porque siempre trataba de vencer las dificultades, a todo le daba solución. Con capacidad de organización y el detalle para poder distribuir toda la ayuda que se le brindaba. Tenía capacidad para formar a las hermanas en el servicio a los pobres. Supo trabajar con la juventud, se preocupó mucho por la promoción humana, vivió la terapia de la escucha y la defensa frente a los católicos y no católicos. Otro rasgo característico fue la transparencia de su alma. Fue una mujer de redes que se supo asociar a todo el mundo.

2. Las posibles causas de decaimiento de algunos grupos laicales vicentinos son:

• No nos preparamos para ser agentes de evangelización, falta mayor responsabilidad, compromiso y constancia.
• Se ve mucho trabajo por hacer y pocas manos. Poco acompañamiento por parte de los Padres y de las hermanas.
• Falta de continuidad en los procesos.
• Las políticas de la Pastoral social en las parroquias no permite el acceso de la SSVP.
• El fenómeno de grupos cerrados, porque se han convertido en grupos de amigos que no posibilitan la experiencia de los jóvenes y de otras personas.
• El desconocimiento de nuestra espiritualidad y del carisma.
• Las ansias de poder dentro de los grupos que van fracturando la fraternidad.
• Falta hacer pastoral vocacional dentro de los mismos grupos.
• Falta trabajar más en conjunto con las distintas ramas de la FAMVIN.
• Multiplicidad de grupos que no posibilitan una adecuada identidad.
• La celotipia de algunos obispos que no posibilitan el trabajo de los grupos vicentinos.

3. La manera de relanzar la experiencia del carisma en los grupos vicentinos es la siguiente:

• Se deben hacer invitaciones a vivir las necesidades de los pobres, no quedarnos solo como observadores, sino ser más efectivos mostrando testimonios de vida, de servicio, de caridad.
• Unir la vida contemplativa con la vida activa.
• Mostrar lo que se viene realizando con los jóvenes de las universidades.
• Dejar que los laicos se enamoren de Dios visitándolos casa a casa.
• Vivencia auténtica del carisma. Constancia en la formación. Volver a las fuentes del evangelio y del carisma.
• Involucrar a los laicos en las comunidades locales y específicamente en la misión; pues el carisma es misionero. No tener miedo a involucrarlos en la labor misionera.

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